Las personas se van, los valores son eternos

Un adiós es siempre triste. Perder algo que aprecias, que suma, que sabes que en los momentos importantes siempre está y ha estado ahí, no es nada sencillo, nada agradable y desgraciadamente tampoco justo, pero así son las reglas del juego, así es la vida, y sobre todo, así es la muerte.

Pocas cosas son tan complicadas de asimilar como dejar de tener delante a alguien que quieres y ver sufrir a personas que amas por ello. Nadie está preparado para esto pero algunos aspiramos a poder entenderlo o quizás, sin ser muy ambicioso, a poder convivir con ello con entereza, sabiduría y mucho amor.

Pocas cosas son tan complicadas de asimilar como dejar de tener delante a alguien que quieres y ver sufrir a personas que amas por ello

No es justo y por qué a mí, son las canciones de moda tratando de asimilar algo que a nuestra mente siempre le lleva su tiempo comprender. Un tsunami de emociones donde la incredulidad, la confusión, la ira, el miedo y la tristeza, entre otras muchas, van a trastocar todo, dejando en el olvido a la emoción más importante en toda esta mierda: el amor.

Amor por la vida, por las grandes personas que todavía te rodean físicamente, por respetar la increíble oportunidad que nos regala cada segundo el presente, y donde en cada esquina puede haber una situación extraordinaria esperándonos. Ver como alguien deja su cuerpo para quedarse para siempre en nuestro corazón nos obsequia con el aprendizaje más importante que jamás nadie te va a enseñar: disfruta de la vida. Disfruta con sentidiño, poco, pero que no falte.

Sólo el cariño, el amor y el apoyo de las personas que te rodean, con una pizca de distracción, y sazonado con un imprescindible permiso para el humor, pueden facilitar el trago más amargo que te puede tocar en la vida.

Puedes creer en el más allá o en lo que sea que te ayude, pero no olvides nunca que el que se va en vida, si te quiere bien, querrá que seas feliz y sin lugar a dudas se reirá contigo cuando recuerdes esos momentos tan especiales que habéis pasado juntos. Esa persona tan especial se sentirá orgullosa de que mantengas esos valores y aprendizajes que en forma de experiencias te haya podido regalar.

Río Ganges, Benarés, India.
Río Ganges, Benarés, India.

 

Valores, experiencias y una actitud sana ante la vida es el mejor regalo que alguien te puede hacer jamás.

Un fuerte abrazo a la vida, resignación estoica ante la muerte y una infinita gratitud por todo lo que te regalan las grandes personas que se cruzan en este paseo que hemos convenido en llamar vida, con especial mención a las que tienen carisma, carácter, y fuertes valores. A las que han sabido enseñar lo que significa la tolerancia, el respeto y la solidaridad. A las que me han regalado para siempre su bondad, autenticidad y gratitud. Y sobre todo a la que me ha enseñado que se puede mirar a los ojos a la muerte y decirle: no te tengo miedo.

Gracias ***.