Hoy no me compres nada

Hoy no me compres nada, porque no lo necesito. Hoy no necesito que el dinero se interponga entre lo que hemos querido llamar amor. Me niego a pensar que lo material o la sociedad puedan llegar a pervertir algo tan puro y natural.

Regálame una sonrisa, un “buenos días”, un “cómo estás” … Regálame un “me apetece verte”, un “hacemos algo el fin de semana”, un “me acordé de ti”. Regálame un abrazo, una broma, un apasionado beso, o lo más preciado que alguien te puede regalar, su tiempo.

Regálame un abrazo, una broma, un apasionado beso, o lo más preciado que alguien te puede regalar, su tiempo.

No me va a decepcionar que dejes de lado la famosa tradición consumista porque eso, quizás, hace lo nuestro más auténtico. El amor es una experiencia única y personal pero no nos debemos olvidar que la sociedad enseña. Enseña a amar a su manera y tiene muchas trampas disfrazadas de “buenas costumbres”. Muchos cuentos, muchos dramas y poca autenticidad.

No me gusta tener que invitarte, ni estar obligado a abrirte la puerta. No me gusta tener la responsabilidad de protegerte por imposición, por sistema, por que sí. He decidido que lo haré, solamente, cuando lo crea conveniente, cuando yo quiera, cuando me dé la gana y porque me da la gana. Llámame loco pero veo muy perverso que con mi comportamiento te haga dependiente o incluso sin quererlo, sumisa. Nuevos tiempos, nuevas formas y el sentido común por encima de todo.

No voy a creerme tampoco que sin ti no pueda ser feliz porque el miedo sería protagonista y el amor mezclado con miedo es una peligrosa paradoja, es una bomba de recogería que puede estallar en cualquier momento. Del amor a una obsesión insana hay un paso y no debemos confiarnos. El amor sano no se alimenta de miedo, se alimenta de comprensión, de humildad, de aceptación, de actitud, de sinceridad y asertividad, o sea, básica y simplemente, de más amor. Tampoco voy a creerme que sólo me quieras a mí porque amar no se elige y además, amar, con respeto y empatía, es absolutamente maravilloso.

El amor sano no se alimenta de miedo, se alimenta de comprensión, de humildad, de aceptación, de actitud, de sinceridad y asertividad, o sea, básica y simplemente, de más amor

Yo veré cómo construyo mi amor hacia ti y luego tú, si quieres, me cuentas, con palabras o gestos, cómo va lo tuyo. Solo te pido que no te creas todo lo que dicen por ahí los yihadistas del romanticismo porque tú y yo sabemos que eso es muy peligroso y que después, desaprender, cuesta.

Esto es mi opinión, solo una opinión, tú tienes la tuya, y espero que ambos tengamos la mente abierta para redefinir nuestro concepto de amor siempre que sea necesario, con una única condición: no está permitido asumir, sin antes, reflexionar. El amor es lo que tú y yo queramos que sea pero sin olvidarnos nunca de las dos condiciones indispensables que debemos cuidar cada día, y que no vas a encontrar en el corte inglés: confianza y respeto.

 

Versión leída por Daniel Novoa con música e imágenes

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