La vida es demasiado seria para tomársela en serio

La muerte, la discriminación, la injusticia, los dramas cotidianos… La vida está plagada de desgracias, problemas y contratiempos. En un acto de preocupación, empatía y respeto creemos que hay que ponerse serios, muy serios, incluso a veces, demasiado serios…

¿Pero serios para qué? ¿Para parecer más adultos? ¿Para parecer más responsables? ¿Acaso este tsunami de indignación no se lleva mejor con humor y bromas? ¿Acaso las penas con una carcajada por el medio no son menos penas? ¿Es sano que una broma sin maldad sobre un tema serio pueda llegar a ser incluso más importante que nuestros verdaderos actos cotidianos? ¿Acaso el respeto no es mejor demostrarlo con hechos que con apariencias?

Me desagrada tener la sensación de estar vigilado por una tradición judeocristiana que juzga mi saber estar, mis gracias en depende qué temas, mis chistes en depende qué contexto. Un corsé cultural que aprieta y molesta, y al que poco a poco no hemos tenido más remedio que acostumbrarnos. Triste confusión entre la seriedad y el respeto, entre la apariencia y la acción, entre preocuparse y ocuparse que da lugar a una alarmante plaga de hipocresía maquillada con valores de cartón.

Triste confusión entre la seriedad y el respeto, entre la apariencia y la acción, entre preocuparse y ocuparse que da lugar a una alarmante plaga de hipocresía maquillada con valores de cartón.

¿Acaso vamos sobrados de risas y momentos felices? ¿Acaso no nos viene bien visitar el mundo surrealista y olvidarnos, aunque sea un rato, de una realidad demasiadas veces increíble? ¿Acaso una mueca, broma, payasada o vacile no nos puede regalar uno de esos momentos que hacen que la vida merezca la pena?

Para este año me he propuesto ser más payaso, más niño, más despreocupado y espontáneo. Arriesgar más y guardar menos, menos apariencia y más acción, porque la vida son dos días y a la caja solo me pienso llevar risas y grandes experiencias.

Habrá quien no lo comprenda, quien piense que hay que ser más serios e incluso a quien mi descaro, despreocupación, espontaneidad y osadía no le guste. Normal, ya hace tiempo que me di cuenta de que es imposible agradar a todo el mundo, y de que mi conciencia y la de las personas que aprecio son los únicos jueces legitimados.

Feliz Año y Felices Fiestas, y si son tristes prueba a dejar que te roben alguna sonrisa por pequeña que sea, suele merecer la pena. Y no olvides nunca que la vida es demasiado seria, para tomársela en serio.

2 Replies to “La vida es demasiado seria para tomársela en serio”

  1. Daniel, tienes mucha razón!!!
    Lo negativo si ya ha sucecido no se puede echar atrás, pero la actitud con que la enfrentas sí. El humor y la risa es el mejor antídoto a muchos males, y ayuda a sobrellevar los malos momentos, crisis, desgracias, enfermedades, llamese “X”…
    Más humor y menos prejuicios.

  2. Muchas gracias por tu comentario Susana, totalmente de acuerdo, así da gusto 🙂

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