Miedo a querer

Vivimos en un mundo efímero, de fast food, donde lo volátil está de moda y la lista de derechos es más larga que nunca. Libertad, crecer, desarrollarse, ser felices y tener todo lo que nos gustaría. Luego nos enamoramos.

 

Cuando quieres a alguien la cosa se puede complicar. Nunca digas de este agua no beberé se convierte en una sonrojante realidad, porque a la cabeza le sale un feroz competidor, porque sin sentimientos seríamos robots, porque el corazón nos hace humanos.

 

El corazón no sabe de ideales, no sabe de listas, no sabe de análisis objetivos, al corazón se le olvida que eso no es lo que uno buscaba porque a veces, el corazón tiene claro lo que le gusta, lo que le encanta, lo que le atrae, lo que le apasiona, lo que le vuelve loco.

 

Pareja
 
 
Por suerte o por desgracia la cabeza también está invitada a la fiesta y tiene cosas que decir. En muchos casos será capaz de catapultar al corazón hasta el infinito, en otros puede hacer que se vaya apagando poco a poco, como una vela que se consume lentamente.
 
Es en este terreno donde se libra una de las guerras más emocionantes y desconcertantes que uno puede disfrutar y sufrir internamente. La guerra entre un corazón valiente, insensato, irracional y pasional que se planta con todas sus armas delante de la cabeza y le dice: “Yo quiero mas de eso”. Ahora es cuando le toca hablar a la cabeza. Esta última saca boli y papel, argumentos, predicciones, datos y lógica. Sumo aquí, resto allá y ya tengo el informe detallado.
 
En esta guerra sin cuartel el protagonista tiene nombre propio: miedo a querer. Miedo a que se cumplan esas predicciones, a equivocarse, a no conseguir esas metas que se ha puesto nuestra cabeza, a tener ese final indeseado, a que no haya un final feliz, a que no haya perdices. Miedo a querer a quien no debes querer.
 
A veces tenemos la suerte de dar rienda suelta al corazón y todo fluye, decimos y actuamos de forma plena, auténtica, sincera y despreocupada, actuamos de corazón, sin miedos, sin ataduras, libres, y experimentamos sensaciones difíciles de explicar donde no hay mundo, no hay suelo ni tierra, solo hay amor, amor en estado puro.
 
El miedo es la emoción que más nos aleja del amor y la que más se preocupa por nuestra supervivencia. Quizás sea porque hay amores que matan o porque para amar, con todo nuestro corazón, hay que ser muy valiente.

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