Perderse de vez en cuando, encontrarse siempre

Puede parecer una elección pero no lo es, perderse viene en el pack, viene en el libro de la vida y nadie nos avisa de que de vez en cuando dudaremos de nuestras creencias, de nuestras decisiones, de nosotros mismos. Toca mudar de piel, toca evolucionar, toca un poco de oscuridad.

Hay que ser muy valiente para reconocer que tienes miedo, que los cimientos se tambalean, que todo se vuelve borroso y esa seguridad que siempre nos ha acompañado ya no ilumina como antes. No entiendes, estás confuso, estás raro, dudas. Algo está cambiando y los cambios asustan.

No conozco a nadie que nunca se haya sentido perdido, que no haya dudado, que no haya reflexionado, que no haya comprobado en sus propias carnes que el suelo resbala. Sentir el peligro, sentir inseguridad, sentirse humano al fin y al cabo porque no hay nada más humano que los sentimientos.

No conozco a nadie que nunca se haya sentido perdido, que no haya dudado, que no haya reflexionado, que no haya comprobado en sus propias carnes que el suelo resbala.

No es fácil asumir que el equilibrio es un concepto dinámico, que nos guste o no nos guste nos tambaleamos, caminamos por la vida lidiando y conviviendo con esas crisis existenciales que tanto molestan, y que tanto nos hacen crecer.

A veces toca ir hasta el fondo de la piscina para impulsarnos y salir disparados a la superficie, enfrentarse a la realidad y recuperar la confianza dando un golpe en la mesa con la mirada fija, la cabeza alta y la tranquilidad del que lleva un traje nuevo, un traje a medida, un traje que sienta mejor que nunca.

Dudar es de sabios, reflexionar de valientes, caer de humanos y levantarse, cuando estás preparado, una obligación, una necesidad, el siguiente nivel, una nueva etapa.

2 respuestas a “Perderse de vez en cuando, encontrarse siempre”

  1. Muy buena reflexión! Me gustaron las analogías acertivas y breves

    1. Muchas gracias por tu comentario Fran 🙂

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