Volver a disfrutar de la vida

Sé que esto no se aprende en la escuela o yo debí faltar ese día. Me contaron de diferentes maneras que en la vida te puede ir genial pero se olvidaron de decirme que las cosas se pueden torcer. No hablo de torcerse un poco, tener un mal día o incluso una mala semana, hablo de retorcerse hasta no reconocerse uno mismo, de no disfrutar igual de las cosas e incluso de pensar que esto no es lo que uno pensaba que se encontraría al levantarse por la mañana. Algo así como una broma de mal gusto, un mal sueño.

Quizás sea una lección que es mejor aprender cuando uno ya tiene alguna arruga, eso no lo tengo claro, de lo que no tengo ninguna duda es que nadie debería pensar que está solo en esto, que es raro o que tener un periodo largo de apatía y desgana es algo fuera de lo común. Optimista sí, pero no tonto.

No te dejes engañar por los vendedores de felicidad gratuita porque normalizar estar mal, de vez en cuando, debería ser algo sabido por todos pero claro, no vende, no ilusiona.

A veces la vida golpea, golpea fuerte y sin avisar hasta llegar a dejarte sin aire. Uno trata de levantarse pero ve que no tiene fuerzas y decide sentarse y descansar. Sabia decisión la de escuchar al cuerpo y darle permiso para hacer lo que más necesita, pero luego viene lo más complicado. ¿Hasta cuándo? Otro gran aprendizaje.

La clave está en saber que aunque uno no está en su mejor versión, ni mucho menos, y una vez llorado todo lo que hay que llorar, debería esforzarse más que nunca en sembrar todo lo que su apatía le permita, con la esperanza de recoger el fruto de la felicidad, aunque no sea inmediato, aunque no se vea el sol, aunque siga haciendo frío. De lo que estamos hablando es, básicamente, llevar el concepto de fe a su máxima expresión y en su versión más sana, limpia, pragmática e inteligente.

Cavar tu propia tumba es no pedir ayuda, es dejar que la desgana secuestre indefinidamente tus buenos hábitos de alimentación, dejar que la apatía te impida hacer algo de ejercicio, permitir que la desidia te convenza de que no es buena idea salir a dar una vuelta en buena compañía, no de esa que te dice “tienes que ponerte bien” sino de la que te mira a los ojos y compasivamente te dice “gracias por hacer es esfuerzo de venir”.

A nadie le han enseñado a tratar a alguien que está realmente mal, y menos todavía a tratarnos a nosotros mismos en una situación tan complicada.

La comprensión en forma de empatía nos brinda la llave maestra para ayudar a quien está sufriendo, pero pagando un pequeño gran precio, ya que la empatía de verdad, la de sentir, en estos casos, no es agradable. Para hacerlo hay que ser exquisitamente generoso, hay que saber que tu sufrimiento temporal es un poquito de dolor que le quitas a alguien que quieres y que lo necesita, es sencillamente solidaridad en estado puro.

Un fuerte abrazo para todas las personas que no se encuentran, que saben que no están en su esencia y que aún les queda camino por recorrer. Mucho ánimo a los que todavía tienen la fe de poner música por las mañanas, de cuidarse aunque no apetezca, de desayunar bien aunque no haya ganas o de ir paseando a trabajar aunque la pereza apriete. Toda mi energía para los que son capaces de hacer una broma aunque no sea el mejor día, de comer bien aunque no haya apetito, de conseguir valorar y agradecer la suerte que tienen con sus privilegios olvidados, o que no dejan de hacer deporte a pesar de cargar con una pesada mochila.

Y por encima de todo, mucha fuerza y toda mi admiración a los que tienen el valor de pedir ayuda sabiendo que lo único de lo que hay que avergonzarse, es de perderse la vida.

La vida no siempre es una fiesta ni tampoco tiene que ser siempre un drama, un sano equilibrio que en gran medida depende de conocerse bien, darse permiso a sentir, y cuando sea el momento adecuado, sacar las ganas de donde haga falta para plantarle cara a una vida que ya no queremos, empezando, desde ya mismo, a construir un futuro de ilusión, esperanza y auténtica fe.

 

Un poco de música siempre ayuda 🙂

2 Replies to “Volver a disfrutar de la vida”

  1. Pues mejor expresado imposible. Parece que llorar o pedir ayuda es golpe que avergüenza, cuando no es así. Yo siempre he sido la friki que nunca le importa la apariencia de sus amigos y en el entierro de sus abuelos o progenitores me quedo sin saber qué hacer o decir, y soy la parva que les dice “estás guapísima, mujer”, o “q elegante, mira q guapo”, como si fuera un descubrimiento para mí su belleza. Procuro además ser sincera, en lo q puedo, y no me sale a un rostro descompuesto decirle guapa, pero siempre diré alguna chorrada disparada X impulsos que en el fondo, sea algo q anime y este Totalente fuera dela drama, aunq no es con ánimo de frivolizar, es mi simple torpeza de adecuarme a las correcciones y modales esperados, q a mí jamás me enseñaron. Me he creído muchas veces ser torpe por esas cosas, y hasta me he sentido mal, Pq no supe transmitir mi pesar X su pesar a esos amigos y seres queridos. Pero nunca jamás nadie me ha reprochado eso, y han rechazado rotundamente las disculpas q he intentado darles. Pero la gente al final aprecia los sentimientos cuando son justificados. No puedo fingir pena X un desconocido, pero tampoco debo fingirla X cortesía ceremonial. De esos comentarios de puro reflejo en q me veo rompiendo el protocolo a la defensa de la moral de mis amigos, al final siento q el aparentemente retraso social o auténtico tal vez retraso social que manifiesto, logra q esa persona hundida en un vacío X la pérdida, vea X un segundo algo gracioso en lo vanal, un halago q siempre da aliento, una pequeña luz de “hay luz, pasando esto”, y ya te han hecho pensar en ese momento, q llegará, y llegará antes si sabes que tu volverás a sonreír, aunque no quieras alejarte del lamento en ese momento. Todos nos hundimos ante las tragedias e injusticia y buscamos un sentido que de valor a tanta angustia. Sabemos que a menudo la vida es mucho más bonita cuando hemos vívido cuestionandonos el propio valor de soportarla con todo lo que la maltrata nuestro mundo. Incluso la esperanza puede ser obsesión, cuando la lucha parece inútil… Pero pedir ayuda, llorar, luchar… Pone en evidencia tanto la frialdad como la necesaria crítica de esa frialdad y falta de solidaridad que necesita recuperarse y educarse.

  2. Me han encantado estas palabras. Cada persona tiene una historia detrás en la que ha experimentado dolor, sufrimiento, orgullo, tristeza … y que nos han enseñado a la mayor parte a tapar esos sentimientos con tierra y seguir caminando sin frenos. Pero llega un día en que te estrellas y tienes 2 opciones: decides si seguir el camino hacia adelante, o dar la vuelta y desenterrar esas emociones para comprenderlas, calmarlas y acogerlas para que sean una parte más de ti. Esta última opción conlleva abrir la Caja de Pandora, y hacer que el camino sea más lento y dificultoso, pero más enriquecedor, real y amoroso.
    Como has dicho “A nadie le han enseñado a tratar a alguien que está realmente mal, y menos todavía a tratarnos a nosotros mismos en una situación tan complicada” . Nos queda mucho camino que recorrer para transmitir empatía, respecto y comprensión en esta sociedad tan carente de valores. Creo que el cambio está en las futuras generaciones y para poder construir un mundo más amoroso debemos empezar por nosotros mismos para poder ser un buen ejemplo. Gracias,Un saludo

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